Andrea Ocampo

Urban tribes & pop culture

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La primera vez que escuché el disco (GP, 2012) de Gepe, me quedé muda cuando sonó “Con un solo zapato no se puede caminar”. Me acordé al tiro de un aforismo de Nietzsche que no encontré pero que hablaba de que una verdad sin contacto con la mentira era similar a caminar con un sólo pie. En este caso, con un solo zapato (o patín) no se puede caminar porque algo falta y eso que está en falta no solo es una deuda del pie, sino que del caminar.

Traigo el video a colación porque he estado pensando durante estos días sobre el lugar de la ficción y de la falta en mi historia personal, en esa que estoy por dejar acá (en Chile). Hasta qué punto esas cosas que no ocurrieron han armado un modo de ser, de pensar la vida y las relaciones. Con esto revisito no solo historias inconclusas en las que quedé en la costa de algo, sino que ante todo resitúo una historia en particular, central en mi biografía sentimental, esa que a nadie le importa, pero bueno… hoy quiero hablar de esto.

Lo quise desde el momento en que nos conocimos pintando murales en mi colegio. No necesariamente por un tema de extremo aislamiento femenino en el que me encontré durante toda mi educación escolar, sino porque teníamos gustos muy parecidos, historias de vida difíciles y una sensibilidad adolescente afín. Ambos queríamos estudiar arte, pero sólo él lo hizo -mas no lo terminó- y yo abandoné todo por la filosofía –que también es otra historia. Pero teníamos 17 y no nos dejamos de ver hasta este otoño, cuando rompimos todo lo que nos unió, junto a unas copas en la mesa de un bar en Bellavista. Miento, seguimos rompiéndolo todo en unos correos donde nos esforzamos en desconocer al otro junto a los más de 10 años de ir y venir, de verse y no verse, del desearse y perderse. 10 años de silencio en los que se estaba fraguando este momento de partir.

El dolor de acostumbrarnos a otro fue comparable a la costumbre de ver al otro sufriendo. Y algo así sucedió. Aprendí que la amistad también se acaba, a pesar de que el deseo persista, a pesar de la historia de ambos nos unan desde un comienzo y nos lancen a viajes y caminos distintos. En ese sentido, lo que duele no es ya no verse, sino que ya no verse más. Porque así será.

Y duele como esquinzarse un tobillo que no se quiere asumir. Primero no se nota, luego con el andar se marca una puntada, una línea de dolor que acompaña a tu andar. A veces por las noches arde, cada vez más, hasta que se extiende y la pierna crece, se hincha y ya no cabe en ningún zapato o ropa. La extensión deja al cuerpo desnudo y es el momento en que comienzas a vendarte, apareciendo no sólo la solución para un seguir en tránsito, sino que también la imposibilidad de llegar a ese punto cuando el dolor deja de importar. Cuando el dolor deja de insistir; cuando se podrá caminar bien dejando un peso abajo, cuando se podrá volver a correr.

Releo lo que escribí sin siquiera haberme fumado una piteada. Y siento que es importante dejar registro de esto. No me engaño tampoco, porque guardo la pequeña esperanza de que algún día, entre su vida y sus viajes caiga en este texto, para que sepas que, a pesar (y en medio) de tus pololeos y de los míos, te amé.

Vuelvo al video entre una larga taza de té y un rostro tan agitado como mi garganta. Digamos entonces que en la canción no sólo a él le faltó un zapato, sino que a ella también. El zapato ausente se multiplicó ad infinitum, luego, alguien se fue con los dos pies bien resguardados y alguien partió descalzo.

Classé dans gepe con un solo zapato no se puede caminar gp los caminos de la vida

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Querido diario,

Hoy escuché esta canción. Ha sonado todo el año incansablemente en los parlantes de otros computadores del lugar en que trabajo. Por cansancio, rabia o auriculares la desoí siempre.

Hoy, desde mi cama, leyendo cosas que me interesan mucho más entendí palabra por palabra y lloré, porque en estos meses complicados nunca estuve sola, siempre estuvo esa canción vigilante, confidente y más secreta para mi que mis propias emociones.

Baby we both know
that the nights were mainly made for saying things
that you can’t say tomorrow day

Arctic Monkeys, Do i wanna know? (2013)

Classé dans arctic monkeys do i wanna know querido diario

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Hace una semana escuché "Préndelo" de Tomasa del Real en un carrete. Quedé pa’ atrás al tiro. No sé si es tanto por las liricas, por el "pone los cachetes en la repisa" o porque lo canta una mujer (esto no es algo común ni fácil, ni en el arte, ni en la música, ni menos en este tipo de música). Entonces, la busqué y la encontré; el producto de esa conversación es una entrevista publicada en NOISEY (link). Sangungue-o.

Hace una semana escuché "Préndelo" de Tomasa del Real en un carrete. Quedé pa’ atrás al tiro. No sé si es tanto por las liricas, por el "pone los cachetes en la repisa" o porque lo canta una mujer (esto no es algo común ni fácil, ni en el arte, ni en la música, ni menos en este tipo de música). Entonces, la busqué y la encontré; el producto de esa conversación es una entrevista publicada en NOISEY (link). Sangungue-o.

Classé dans tomasa del real reggaeton chileno reggaeton iquique feminism postfeminism noisey

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Hoy soñé que me casaba con Miguel Bosé y que mi familia comentaba mucho un “pero qué raro que es”. Una tía me regalaba unos sostenes color fucsia y mi hermana me contaba “dicen que le gusta vestirse de mujer”. Yo le decía que no importaba porque a mi me gustaba y nos llevábamos bien. Además me acuerdo haberle pellizcado el popín. Mi abuela le comentaba a mi mamá: “¿Y de adonde habrá conocido este cabro a la Andrea?… Pero bueno, será…. para que así los dos se ordenen”. 
Antes del matrimonio que iba a ser en el Parque Bustamante con Bilbao, en un escenario así a lo Gay Parade noventero, salimos por la noche. Íbamos caminando por Irarrázabal con Holanda, llegando a Plaza Ñuñoa. De repente -por donde estaba ese restaurante chino del Panda- sonó una canción, que no me acuerdo, y este holograma se ponía a bailar en la calle; yo sentí vergüenza en un primer momento, pero después atiné y bailé muy dama con él. Pensé ¿y en su país hará las mismas gueás? Vamos a tener que vivir en alas diferentes de la casa, si no no lo voy a soportar (no ven que el hueón tenía una casa con “alas” y era Bosé poh). 
Pero pasaban muchos taxis y yo tenía que volver a preparar la maleta, que estaba sobre mi cama. No duró nada esa preocupación cuando yo ya estaba en el Parque Bustamante. Había un coro a lo Whoopi Goldberg de parral y un animador de kermesse a lo Leo Caprile. Mi hermana se reía y me decía “¿cachai la onda de esta gente?”. Me llamaban por el celular, pero no me acuerdo; eso si, queríamos sacarnos una foto con el aviso de Champaña Valdivieso atrás -con una cámara de foto polaroid. Al final miraba mis pies y veía mi vestido -que era celeste pastel oscuro- demasiado sencillo para el terno rosado y camisa negra del holograma este que se casaba conmigo. Me acuerdo que la gente LO aplaudía y yo no entendía qué estaba pasando. Después sonó la alarma y empezó el partido de Chile vs Brasil.

Hoy soñé que me casaba con Miguel Bosé y que mi familia comentaba mucho un “pero qué raro que es”. Una tía me regalaba unos sostenes color fucsia y mi hermana me contaba “dicen que le gusta vestirse de mujer”. Yo le decía que no importaba porque a mi me gustaba y nos llevábamos bien. Además me acuerdo haberle pellizcado el popín. Mi abuela le comentaba a mi mamá: “¿Y de adonde habrá conocido este cabro a la Andrea?… Pero bueno, será…. para que así los dos se ordenen”.

Antes del matrimonio que iba a ser en el Parque Bustamante con Bilbao, en un escenario así a lo Gay Parade noventero, salimos por la noche. Íbamos caminando por Irarrázabal con Holanda, llegando a Plaza Ñuñoa. De repente -por donde estaba ese restaurante chino del Panda- sonó una canción, que no me acuerdo, y este holograma se ponía a bailar en la calle; yo sentí vergüenza en un primer momento, pero después atiné y bailé muy dama con él. Pensé ¿y en su país hará las mismas gueás? Vamos a tener que vivir en alas diferentes de la casa, si no no lo voy a soportar (no ven que el hueón tenía una casa con “alas” y era Bosé poh).

Pero pasaban muchos taxis y yo tenía que volver a preparar la maleta, que estaba sobre mi cama. No duró nada esa preocupación cuando yo ya estaba en el Parque Bustamante. Había un coro a lo Whoopi Goldberg de parral y un animador de kermesse a lo Leo Caprile. Mi hermana se reía y me decía “¿cachai la onda de esta gente?”. Me llamaban por el celular, pero no me acuerdo; eso si, queríamos sacarnos una foto con el aviso de Champaña Valdivieso atrás -con una cámara de foto polaroid. Al final miraba mis pies y veía mi vestido -que era celeste pastel oscuro- demasiado sencillo para el terno rosado y camisa negra del holograma este que se casaba conmigo. Me acuerdo que la gente LO aplaudía y yo no entendía qué estaba pasando. Después sonó la alarma y empezó el partido de Chile vs Brasil.

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